José Ambe, CEO de LDM, advierte que el torneo provocará un «choque de demanda» sin precedentes. Las empresas que planifiquen sus inventarios basándose en históricos «promedio» enfrentarán quiebres de stock críticos en categorías clave (cerveza, snacks) y pérdidas operativas, justo cuando sus marcas tendrán mayor visibilidad
Para las empresas de consumo masivo y retail, el Mundial de 2026 no será una fiesta deportiva, sino una prueba de resistencia operativa. México, como coanfitrión, se prepara para recibir un flujo de visitantes que se sumará a los más de 30 millones de turistas anuales habituales, generando una presión inédita sobre las cadenas de suministro.
La consultora logística LDM alerta que este evento representa un «stress test» para la infraestructura nacional. La experiencia de Qatar 2022 (con 1.4 millones de visitantes) y Brasil 2014 confirman que durante estos torneos, categorías como bebidas y botanas registran incrementos de ventas de doble dígito. Sin embargo, el consumidor de 2026 es radicalmente distinto: es digital, omnicanal y exige inmediatez.
Los 3 Riesgos Operativos (Si no se prepara hoy)
El análisis identifica tres puntos de fallo críticos para quienes operen bajo esquemas tradicionales:
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Quiebres de Stock en «Hora Cero»: Los partidos de la selección mexicana o las fases finales concentran el consumo en ventanas de pocas horas. Sin una planeación granular que considere horarios y sedes, los productos de alta rotación desaparecerán de los anaqueles en el momento pico.
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La Trampa del Inventario Desalineado: La demanda se desplazará hacia tiendas de conveniencia y plataformas de delivery durante los juegos. Una estrategia genérica resultará en sobreinventario en zonas muertas y escasez donde realmente está el aficionado.
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Colapso en CEDIS y Última Milla: La urgencia multiplica los errores. En picos de demanda no planificados, la tasa de error en el picking (preparación de pedidos) se dispara, saturando muelles y elevando costos logísticos innecesarios.
La Estrategia: Operar en «Modo Evento»
Para capitalizar la oportunidad, LDM recomienda abandonar los promedios históricos y adoptar una logística de precisión:
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Modelado de Escenarios: Incorporar variables específicas del torneo (calendario, rivales, horarios) a la proyección de demanda.
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Inventarios Dinámicos: Rediseñar la distribución para elevar los stocks de seguridad en los canales de mayor consumo (conveniencia y delivery) y en las zonas de influencia de los estadios y «fan zones».
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Blindaje Operativo: Capacitar al personal de Centros de Distribución (CEDIS) y piso de venta para operar bajo presión, minimizando errores de surtido en los días críticos.
El 2026 será un punto de inflexión. La diferencia entre ganar participación de mercado o perder reputación dependerá de la capacidad de la cadena de suministro para anticipar, y no solo reaccionar, a la pasión de millones.
