Con el proyecto de decreto de Finanzas Abiertas entrando en su fase final de expedición, Colombia se prepara para un cambio estructural en 2026: el modelo de datos compartidos pasará de ser voluntario a obligatorio. Según Galileo Financial Technologies, este hito obligará a la banca y a las fintechs a superar la resistencia a la modernización —que preocupa al 25% de los líderes— y a competir ya no por productos, sino por la capacidad de orquestar datos en tiempo real
El sistema financiero colombiano está a las puertas de su mayor reingeniería regulatoria de la década. Tras la aprobación inicial al cierre de 2025, el decreto que hace mandatoria la implementación de las Finanzas Abiertas (Open Finance) ha entrado a trámite final. Para la Alta Dirección, esto significa que la interoperabilidad de datos dejará de ser una ventaja competitiva opcional para convertirse en el estándar operativo de la industria.
Aunque Colombia exhibe cifras robustas de bancarización (96,3% de adultos con algún producto financiero), el verdadero desafío de 2026 no es la cobertura, sino la profundidad del uso y la modernización tecnológica necesaria para soportar este nuevo ecosistema abierto.
El Reto Cultural y Tecnológico
Abdul Assal, director de desarrollo de negocio de Galileo Financial Technologies, advierte que la barrera principal no es regulatoria, sino cultural y técnica. Según el Índice de Inclusión Financiera, el 25% de los líderes colombianos reporta resistencia a los esfuerzos de modernización, impulsada por preocupaciones sobre vulnerabilidad digital.
Sin embargo, la regulación empujará al mercado hacia la madurez. «La evolución hacia esta segunda fase… implica la posibilidad de utilizar servicios de mayor valor agregado», señala Assal. Esto obliga a las instituciones a migrar de infraestructuras heredadas (legadas) a modelos ágiles que permitan compartir datos de manera segura y estandarizada.
Las Claves del Nuevo Ecosistema: «Débito Moderno»
Para sobrevivir en un entorno de Finanzas Abiertas obligatorio, Galileo identifica tres pilares estratégicos que los directivos deben priorizar:
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Experiencia Digital Fluida: La competencia se trasladará a la interfaz y la usabilidad.
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Integración de Data: Capacidad de interoperar cuentas de depósito, pagos de facturas y billeteras móviles en una sola vista.
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Débito Moderno: Pasar de transferencias secuenciales lentas a una orquestación inteligente en la nube que permita inmediatez y personalización.
La Oportunidad de Negocio
La transición ofrece una ventana única para que fintechs y neobancos ganen cuota de mercado si logran diferenciarse mediante innovación en tiempo real. La plataforma de Galileo, por ejemplo, está habilitando a estos jugadores para lanzar funcionalidades como herramientas de ahorro automatizadas y alertas instantáneas, permitiendo una migración gradual y segura de sus operaciones.
En 2026, el éxito en la banca colombiana no dependerá del tamaño de los activos, sino de la agilidad de la infraestructura para convertir los datos abiertos en servicios financieros personalizados y accesibles.
