Más de 300 postulaciones confirmaron el apetito del ecosistema emprendedor venezolano por integrarse a la banca formal. Bancaribe cerró la primera edición de su programa de aceleración Shark Bank, consolidando una estrategia de innovación abierta que logró conectar de forma efectiva a startups tecnológicas con la infraestructura y las capacidades transaccionales de la institución para escalar nuevos modelos de negocio

La convocatoria, desarrollada entre mayo y junio de este año, superó las proyecciones iniciales al atraer propuestas maduras; de hecho, más del 76% de las iniciativas postuladas ya contaban con un prototipo avanzado o estaban listas para su comercialización. Tras un minucioso proceso que evaluó la viabilidad, escalabilidad y el potencial de integración con la plataforma del banco, catorce proyectos lograron llegar al Demo Day. En esta instancia decisiva, defendieron sus modelos frente a un jurado experto integrado por la directiva de Bancaribe y actores clave de la industria como Mastercard, Suiche 7B, la UCAB y la UNIMET.

El talento galardonado destacó por su capacidad para resolver fricciones transaccionales concretas y acercar la tecnología a sectores productivos tradicionales. El primer lugar fue otorgado a Sitonos, una robusta plataforma B2B diseñada para el sector agroindustrial que centraliza compras directas, pagos en custodia y verificación de calidad. El segundo puesto reconoció a QuickPay por su agilidad al habilitar pagos directamente desde una conversación de WhatsApp, mientras que Cachicamo App aseguró la tercera posición con un sistema empresarial de facturación, cobranza y gestión de recursos humanos impulsado por inteligencia artificial. Además, la audiencia digital otorgó el premio especial «Tiburón Viral» a YaPagué, una ingeniosa solución que permite a los comercios procesar pagos móviles sin conexión a internet y sincronizarlos posteriormente de forma segura.

El atractivo de este programa para las empresas emergentes trasciende el simple reconocimiento corporativo. Los ganadores comenzarán de inmediato a ejecutar pilotos comerciales para validar sus herramientas en entornos reales, amparados por un esquema financiero sumamente competitivo: un modelo de ganancias compartidas (revenue share) que les otorgará hasta el 50% de las comisiones transaccionales netas durante su primer año de operación. Para garantizar que estas soluciones dialoguen perfectamente con la arquitectura del banco, los equipos pasaron previamente por el «Shark Lab», un espacio técnico donde exploraron el portafolio de APIs de la entidad y asimilaron los requerimientos para desarrollar integraciones funcionales.

Martín Pérez De Benedetto, presidente ejecutivo de Bancaribe, definió los resultados de esta primera edición como un reflejo de la visión de la entidad sobre el futuro de los servicios financieros. Este modelo de colaboración directa entre instituciones consolidadas y el talento tecnológico emergente demuestra que la apertura de la infraestructura bancaria ya no es un experimento, sino la ruta más eficiente para inyectar dinamismo al mercado y ofrecer respuestas inmediatas a las necesidades de las empresas y los usuarios en el país.