El regreso a clases en Colombia confirma un cambio cultural irreversible: la pantalla es ahora el centro educativo y social. Un nuevo estudio de Kaspersky revela que el 71% de los menores dedica más tiempo al estudio digital que al juego, pero advierte sobre una crítica «brecha de supervisión»: menos de la mitad de los padres utiliza herramientas de control, dejando a la familia expuesta a riesgos de privacidad y seguridad

 

La tecnología ha dejado de ser una herramienta complementaria para convertirse en el entorno nativo de la educación en Colombia. Según el más reciente análisis de comportamiento digital realizado por Kaspersky, la balanza se ha inclinado definitivamente: hoy, el 71% de los niños colombianos invierte más horas en actividades académicas en línea que en jugar (56%).

Este dato, que a primera vista parece positivo para la alfabetización digital, esconde un desafío de gestión de riesgos para las familias. Fabiano Tricarico, director de Productos para el Consumidor en América Latina de Kaspersky, lo define como una «hiperconectividad temprana» que, sin la gobernanza adecuada, amplía la superficie de ataque del hogar hacia amenazas como el ciberacoso, la pérdida de privacidad y el contacto con desconocidos.

La «Brecha de Supervisión»

El informe destaca una discrepancia alarmante entre el uso intensivo de la tecnología por parte de los menores y la supervisión de los adultos. Mientras el 37% de los estudiantes ya utiliza plataformas como WhatsApp o Telegram para fines académicos y el 41% ha incrementado su uso de redes sociales, la respuesta de los padres es insuficiente:

  • Solo el 48% utiliza herramientas de control parental.
  • Apenas el 56% audita regularmente el historial de navegación de sus hijos.

Estrategia de «Ciber-Higiene» Familiar

Para mitigar estos riesgos sin frenar el desarrollo digital, los expertos sugieren adoptar un enfoque de gestión similar al corporativo, basado en la confianza y la prevención:

  1. Zonificación del Uso: Ubicar los dispositivos en espacios comunes para permitir una supervisión natural y no intrusiva.
  2. Auditoría de Privacidad: Configurar las redes sociales para limitar la exposición de datos sensibles como la ubicación o el colegio.
  3. Herramientas de Gestión: Implementar soluciones como Kaspersky Safe Kids, que permiten gestionar el tiempo de pantalla y filtrar contenido inapropiado, actuando como una capa de seguridad automatizada que protege la autonomía del menor.

El regreso a clases 2026 plantea así un nuevo mandato para los padres: la educación digital ya no es opcional, es una responsabilidad de seguridad tan crítica como la física.