A medida que la Inteligencia Artificial móvil requiere mayor contexto para operar, surge una interrogante crítica para las juntas directivas: ¿qué ocurre con los datos, la voz y la ubicación de los ejecutivos?. Samsung responde a esta tensión operativa integrando soluciones de privacidad desde el propio chip, garantizando que la inteligencia de un dispositivo no implique ceder el control de la información corporativa sensible

En el ecosistema corporativo de 2026, la Inteligencia Artificial es una herramienta indispensable. Sin embargo, para ser verdaderamente útil, la IA necesita contexto: debe saber dónde estamos, qué decimos y cuáles son nuestras preferencias.

Para los Directores de Seguridad de la Información (CISOs), esto plantea un riesgo de cumplimiento normativo y fuga de propiedad intelectual. La pregunta fundamental es qué tan cómodas se sienten las organizaciones con la cantidad de información que la tecnología requiere para funcionar. El enfoque de Samsung frente a este dilema establece que la inteligencia de un dispositivo no debe significar una pérdida de control sobre la privacidad.

Seguridad desde el Hardware: El Blindaje del Chip

A diferencia de las soluciones basadas puramente en software, la filosofía de la marca surcoreana se fundamenta en Samsung Knox. Esta plataforma de seguridad opera en múltiples capas, abarcando desde la personalización del equipo hasta el procesamiento en la nube controlado por el usuario.

Para proteger la información más crítica de la empresa, la arquitectura incorpora Knox Vault, un espacio físico aislado dentro del hardware, separado del procesador principal y diseñado para resistir cualquier intento de manipulación. No se trata de una simple encriptación, sino de otorgar a los datos un entorno independiente y blindado.

Procesamiento Local: Manteniendo los Datos en el Dispositivo

La fuga de información hacia servidores externos es una de las mayores vulnerabilidades en la adopción de IA. Con Galaxy AI, Samsung introdujo el Personal Data Engine (PDE), un sistema que permite disfrutar de experiencias de inteligencia artificial personalizadas sin que la información tenga que salir del equipo.

Este motor está protegido por Knox Enhanced Encrypted Protection (KEEP), el cual crea entornos de almacenamiento cifrados exclusivos para cada aplicación. En términos de negocio, esto significa que la IA puede anticiparse a las necesidades operativas de un ejecutivo sin que sus datos viajen más allá de lo estrictamente necesario.

Control de Políticas y Transparencia Operativa

La gobernanza efectiva requiere visibilidad. A través de las configuraciones de Inteligencia Avanzada e Inteligencia de Datos Personales, las políticas de TI pueden forzar que ciertos procesos ocurran exclusivamente de manera local en el equipo.

Adicionalmente, con la llegada de One UI 9.0, se ha integrado un panel de actividad del AI Assistant que centraliza todas las automatizaciones realizadas por la IA en nombre del usuario, facilitando la auditoría y los ajustes de configuración en un solo lugar. A esto se suman las Privacy Alerts, que notifican proactivamente si alguna aplicación intenta acceder a permisos innecesarios en segundo plano.

Esta arquitectura de protección se ha consolidado como la columna vertebral de la nueva generación de dispositivos corporativos, como la serie Galaxy Z (incluyendo el Galaxy Z Flip8, Z Fold8 y Fold8 Ultra). La inclusión transversal de Knox, Knox Vault, PDE y KEEP demuestra que para Samsung, la protección de los datos en la era de la IA no es un parche posterior, sino una garantía estructural diseñada desde el inicio.